Hoy quiero hablarles desde el corazón, no solamente como parte de PuraRisa, sino como la persona que un día encontró en este voluntariado algo que quizás ni siquiera sabía que estaba buscando. A veces uno cree que llega a ciertos lugares por casualidad, que conoce personas porque así tenía que pasar, pero con el tiempo se da cuenta de que hay encuentros que llegan a nuestra vida para cambiarla de una manera que jamás imaginamos.
Y para mí, PuraRisa fue uno de esos encuentros.

Hace diez años, cuando era pequeña, me tocó conocer una de las partes más difíciles de la vida: estar del otro lado, estar en una cama de hospital, sin entender muchas cosas, sintiendo miedo y deseando simplemente estar bien. Recuerdo cuánto odiaba ese letrero que decía “NPO: Nada por vía oral”. Porque lo único que queria era comerme un buen KFC, hasta que un día llegaron dos payasitos a mi sala.
Zonny Paruta, fundador de PuraRisa y su dupla Marlon Macías llegaron a hacerme reír, a regalarme un ratito de felicidad en medio de algo que no era nada fácil. Yo no sabía quiénes eran, no sabía qué era Pura Risa, ni imaginaba que ese encuentro iba a significar tanto en mi vida.
Pasaron los años y volví a encontrarlos. Pero esta vez yo ya no estaba en una cama de hospital, estaba del otro lado, del lado que a los niños no les gusta mucho formándome como doctora. Los vi en una brigada médica, llevando alegría a los pacientes, y entendí que aquello que alguna vez hicieron por mí, ahora podía hacerlo alguien más por muchas otras personas.
Y la vida todavía tenía preparado otro encuentro, la siguiente vez que los vi, ya no era una niña observándolos ni una doctora que los admiraba desde lejos. Esta vez estaba en el taller, preparándome para convertirme en una de ellos y hoy entiendo que, de alguna manera, PuraRisa llegó a mi vida mucho antes de que yo supiera que algún día formaría parte de esta familia.
Sé lo que se siente estar de los tres lados . Sé que a veces una sonrisa no cura una enfermedad, no quita el dolor, ni acorta los días de hospital, pero puede hacer que, por un instante, todo pese un poquito menos. Yo llegué a PuraRisa porque un día dos payasitos me hicieron reír cuando más lo necesitaba. Y hoy quiero ser esa razón por la que alguien más sonría cuando crea que ya no tiene motivos para hacerlo.
Y por eso, hoy no solo digo que pertenezco a PuraRisa.
Digo que, de alguna manera, PuraRisa también forma parte de mi historia. ❤️
Y quiero agradecer especialmente a mis papás, porque este camino de PuraRisa es algo que tengo la dicha de vivir junto a ellos. A mi papá, Holguer, Dr-cito , por compartir conmigo este voluntariado, por hacer juntos el taller y por acompañarme en cada visita, qué bonito es poder compartir esta misión con él y aprender juntos a regalar sonrisas. Y a mi mamá, gracias por enseñarme desde casa el verdadero valor de ayudar a los demás con el corazón, por sembrar en mí esa sensibilidad y esas ganas de hacer algo por quienes más lo necesitan. Porque hoy entiendo que servir no es solo ponerse una nariz roja, sino llevar amor donde hace falta. Y como dice esa frase que llevo en el corazón “El que no nace para servir, no sirve para vivir”.
Belén Portilla
Dra. Campanita





Qué inspiradora historia! Y qué increíble que vivas esas 3 etapas de tu vida conociendo a PR!
Q increible historia de cómo iniciaste en esto viniendo del otro lado, ahora tú tienes el poder de entregar y replicar a más personas sobre esta labor tan linda . Estoy muy orgulloso de ti 😀 . Nunca más negada :’D